lunes, 26 de abril de 2021

Síntesis de la clase 6 en Zoom

En nuestra clase del jueves 22/04, desarrollamos el tema de la teoría de Ferdinand De Saussure, cuyos conceptos constan en la clase 5.

Para introducir el tema del signo y su importancia, leímos y comentamos el texto de Umberto Eco, que es el proemio (adaptado) de su libro Signo de 1976. Es el siguiente:


PROEMIO

Supongamos que el señor Sigma, en el curso de un viaje a París, empieza a sentir molestias en el «vientre». Utilizo un término genérico, porque el señor Sigma por el momento tiene una sensación confusa. Se concentra e intenta definir la molestia: ¿ardor de estómago?, ¿espasmos?, ¿dolores viscerales? Intenta dar nombre a unos estímulos imprecisos, y al darles un nombre los culturaliza, es decir, encuadra lo que era un fenómeno natural en unas rúbricas precisas y «codificadas»; o sea, que intenta dar a una experiencia personal propia una calificación que la haga similar a otras experiencias ya expresadas en los libros de medicina o en los artículos de los periódicos.

Por fin descubre la palabra que le parece adecuada: esta palabra vale por la molestia que siente. Y dado que quiere comunicar sus molestias a un médico, sabe que podrá utilizar la palabra (que el médico está en condiciones de entender), en vez de la molestia (que el médico no siente y que quizás no ha sentido nunca en su vida). Todo el mundo estará dispuesto a reconocer que esta palabra, que el señor Sigma ha individualizado, es un signo, pero nuestro problema es más complejo.

El señor Sigma decide pedir hora a un médico. Consulta la guía telefónica de París; unos signos gráficos precisos le indican quiénes son médicos  y cómo llegar hasta ellos. Sale de casa, busca con la mirada una señal particular que conoce muy bien: entra en un bar. Si se tratara de un bar italiano intentaría localizar un ángulo próximo a la caja, donde podría estar un teléfono, de color metálico. Pero como sabe que se trata de un bar francés, tiene a su disposición otras reglas interpretativas del ambiente: busca una escalera que descienda al sótano. Sabe que, en todo bar parisino que se respete, allí están los lavabos y los teléfonos. Es decir, el ambiente se presenta como un sistema de signos orientadores que le indican dónde podrá hablar.

Sigma desciende y se encuentra frente a tres cabinas más bien angostas. Otro sistema de reglas le indica cómo ha de introducir una de las fichas que lleva en el bolsillo y, finalmente, una señal sonora le indica que la línea está libre; esta señal es distinta de la que se escucha en Italia, y por consiguiente ha de poseer otras reglas para «descodificarla»; también aquel ruido vale por el equivalente verbal «vía libre».

Sigma marca el número: un nuevo sonido le dice que el número está libre. Y finalmente oye una voz: esta voz habla en francés, que no es la lengua de Sigma. Para pedir hora (y también después, cuando explique al médico lo que siente) ha de pasar de un código a otro, y traducir en francés lo que ha pensado en italiano. El médico le da hora y una dirección. La dirección es un signo que se refiere a una posición precisa de la ciudad, a un piso preciso de un edificio, a una puerta precisa de este piso; la cita se regula por la posibilidad, por parte de ambos, de hacer referencia a un sistema de signos de uso universal, que es el reloj.

Vienen después diversas operaciones que Sigma ha de realizar para reconocer un taxi como tal, los signos que ha de comunicar al taxista; cuenta también la manera como el taxista interpreta las señales de tráfico, direcciones prohibidas, semáforos, giros a la derecha o a la izquierda, la comparación que ha de efectuar entre la dirección recibida verbalmente y la dirección escrita en una placa...; y están también las operaciones que ha de realizar Sigma para reconocer el ascensor del inmueble, identificar el pulsador correspondiente al piso, apretarlo para conseguir el traslado vertical, y por fin el reconocimiento del piso del médico, basándose en la placa de la puerta. Sigma ha de reconocer también, entre dos pulsadores situados cerca de la puerta, el que corresponde al timbre y el que corresponde a la luz de la escalera; pueden ser reconocidos por su forma distinta, por su posición más o menos próxima a la puerta, o bien basándose en un dibujo esquemático que tienen grabado encima, timbre en un caso, lámpara en otro... En una palabra, Sigma ha de conocer muchas reglas que hacen que a una forma determinada corresponda determinada función, o a ciertos signos gráficos, ciertas entidades, para poder al fin acercarse al médico.

Una vez sentado delante de él, intenta explicarle lo que ha sentido por la mañana: «J’ai mal au ventre». El médico entiende las palabras, pero no se fía: es decir, no está seguro de que Sigma haya indicado con palabras adecuadas la sensación precisa. Hace preguntas, se produce un intercambio verbal. Sigma ha de precisar el tipo de dolor, la posición. Ahora el médico palpa el estómago y el hígado de Sigma; para él algunas experiencias táctiles tienen un significado que no tienen para otros, porque ha estudiado en los libros que explican cómo a una experiencia táctil ha de corresponder determinada alteración orgánica. El médico interpreta las sensaciones de Sigma (que él no siente) y las compara con las sensaciones táctiles que experimenta. Ahora el médico examina las palmas de las manos de Sigma y ve que tienen manchas rojas irregulares: «Mal signo —murmura—. ¿No beberá usted demasiado?». Sigma lo reconoce: «¿Cómo lo sabe?». Pregunta ingenua; el médico interpreta síntomas como si fueran signos muy elocuentes; sabe lo que corresponde a una mancha, a una hinchazón.

Pero de ello no vamos a ocuparnos. Podemos abandonar a Sigma a su destino (con nuestros mejores deseos): si consigue leer la receta que le dará el médico (cosa nada fácil, porque la escritura de los clínicos plantea no pocos problemas de descifrado), quizás se ponga bien y pueda aún gozar de sus vacaciones en París.


lunes, 19 de abril de 2021

Clase 5. La lengua como sistema de signos

 Esta clase será un poco más teórica que las anteriores, pero pronto verán que está muy conectada con todo lo que hacemos habitualmente en nuestras prácticas de lectura y escritura. ¿Acaso no nos estamos manejando con signos? Entonces tenemos que comprender qué es un signo y, específicamente, qué es un signo lingüístico.


Fueron muy diversas las reflexiones acerca del signo que distintos filósofos y lingüistas hicieron desde la antigüedad: Platón, Aristóteles, los filósofos estoicos, San Agustín, entre otros. Lo cierto es que vivimos inmersos en un universo hecho de signos. ¿Es importante que tomemos conciencia de esto? Umberto Eco, el semiólogo y escritor italiano, pensaba que sí. Según él, tomar conciencia de los signos es el paso inicial para desarrollar el “punto de vista semiótico” o el “olfato semiológico”, nuestra capacidad de captar sentido donde estaríamos tentados a ver solamente hechos. De ese modo, decía Eco, podemos convertirnos en receptores críticos, no pasivos, de la realidad que nos rodea. Es decir que el signo siempre nos revela algo, está en lugar de otra cosa.

En el siglo XIX, dos pensadores diferentes plantearon dos teorías distintas sobre el signo:

-Charles Peirce (1839-1914), un filósofo y lógico norteamericano, quien elaboró una teoría del conocimiento a partir de su concepción triádica de signo como aquello que está en lugar de otra cosa para alguien bajo un determinado aspecto: el signo propiamente dicho o representamen, está en lugar de la cosa u objeto, para alguien que genera en su mente un interpretante. Por ejemplo, si veo humo que entra por debajo de la puerta, este aparece en lugar del objeto fuego, y puedo interpretarlo como “peligro”.

-Ferdinand de Saussure (1857-1913), un lingüista suizo que fue considerado el padre de la Lingüística moderna y que desarrolló una teoría de la lengua basada en una concepción biplánica del signo. Es esta teoría la que ahora estudiaremos, para entender mejor su concepción de la lengua y de las palabras.

De Saussure, en el Curso de Lingüística General, propone un nuevo modo de estudiar la lengua. Antes de él, las lenguas se estudiaban en su evolución histórica, se hacían estudios comparativos de sus diferentes momentos. En cambio, Saussure va a considerar la lengua como un sistema, no como un simple repertorio o lista de términos sin relación entre sí. Para De Saussure la lengua es, entonces, un sistema de signos, comparable a otros (por ejemplo: el alfabeto de los sordomudos, ciertos ritos, las formas de urbanidad, etc.). En todos ellos, como vemos, los signos son convenciones adoptadas para la comunicación. Pero De Saussure piensa que,  al ser la lengua el más complejo y difundido de todos los sistemas de signos, ella debería tomarse como modelo para estudiar los demás sistemas. Por eso plantea que debería existir una ciencia llamada “semiología”, que estudie “la vida de los signos en el seno de la vida social” y que incluya a la lingüística, pero tomándola como modelo general. Es decir, todo sistema de signos debería estudiarse tal como se estudia el sistema de la lengua, pensaba De Saussure. De hecho, cuando mucho tiempo después nació la Semiología como ciencia, en un principio adoptó las estructuras marcadas por la lingüística.

Para desarrollar su teoría, De Saussure emplea un método dicotómico: va distinguiendo dos aspectos distinguibles en un fenómeno o materia. La primera dicotomía que plantea, dentro del fenómeno total del lenguaje, es la diferenciación entre lengua y habla; lo hace para delimitar el campo que la lingüística propuesta por él debe estudiar. Así las distingue:

LENGUA
HABLA
Pertenece a una comunidad, es un producto social que se transmite.
Es un conjunto de convenciones adoptadas por esa comunidad. Se rige por ciertas reglas.
Es, por lo tanto, una institución social.
Es individual. 
Es la ejecución de la institución que es la lengua.
Es un fenómeno psíquico, dado que los signos son psíquicos.
Es psicofísica, porque además de la parte
psíquica, necesita poner en juego los órganos de la fonación y emitir sonidos concretos, físicos.
Es forma, pues es un conjunto de relaciones abstractas entre los elementos del sistema. Cada elemento del sistema se define en relación con los otros.
Es un código.
Es sustancia material. Es la manifestación concreta de las formas lingüísticas, a través de la fonación.
Es la utilización del código en situaciones concretas.

Dice De Saussure que el objeto de estudio de la Lingüística es la lengua, no el habla, que él no abordará. Se ocupará de la lengua, el conjunto de hábitos lingüísticos que permiten a los sujetos comprender y hacerse comprender.

La lengua es presentada por De Saussure como un sistema de signos. ¿Qué es el signo lingüístico? Nuevamente De Saussure va a establecer la diferenciación entre dos aspectos, porque define el signo como una cosa doble, formada por dos elementos, ambos psíquicos y vinculados en nuestro cerebro por un enlace asociativo: el concepto o significado y la imagen acústica o significante. El significante no es un sonido material, sino la huella psíquica de ese sonido en nuestro cerebro.

La representación gráfica del signo saussureano es la siguiente:


En la representación de la palabra árbol, escribiremos el significante árbol en la parte inferior de la elipse (es decir, cómo suena la palabra en nuestra mente), y en la parte de arriba escribiremos “árbol” entre comillas o bien dibujaremos un árbol, para indicar todo lo que entendemos por árbol, el conjunto de rasgos que forman su significado. Así el signo lingüístico queda representado como una entidad de dos caras. Dice De Saussure que esas dos caras son inseparables, como el anverso y el reverso de una hoja de papel: si falta uno de los elementos, no hay signo. Si pienso un sonido, pero que no tiene significado, no es un signo. Por otra parte, el signo no necesariamente es una palabra; toda unidad lingüística con significante y significado es un signo, por ejemplo, el sufijo -cida que significa "que mata".

Según De Saussure, el signo lingüístico tiene dos caracteres primordiales:

1  .La arbitrariedad: el vínculo que une el significante y el significado es arbitrario, es decir, inmotivado (no existe una vinculación natural entre las dos caras del signo). Todo medio de expresión recibido en una sociedad se basa en un hábito colectivo, en una convención. ¿Qué significa esto? Que no existe un motivo por el cual el significante árbol se haya asociado al concepto de “árbol”; podríamos haber asociado cualquier otro sonido a ese concepto. De Saussure hace una salvedad: existen algunos signos lingüísticos que no son totalmente arbitrarios: las onomatopeyas, que son semiconvencionales porque imitan en forma aproximada ciertos ruidos; sin embargo, aun las onomatopeyas tienen cierto grado de arbitrariedad y por eso son diferentes en distintos idiomas( toc tocknock knock).

2    . La linealidad: por ser de naturaleza acústica, el significante del signo se desenvuelve en el tiempo, como cualquier sonido; es decir, se desarrolla en una línea temporal. Así, los significantes se presentan en sucesión lineal, uno después del otro, formando una cadena (no podemos pensar dos sonidos al mismo tiempo). Para que lo comprendamos, De Saussure compara esta linealidad temporal de los signos lingüísticos con la linealidad espacial de su representación en el sistema de escritura: cuando escribimos, la sucesión en el tiempo es sustituida por la sucesión espacial de los signos gráficos (no podemos escribir dos signos en el mismo espacio, sino uno después del otro en la línea espacial). 

   
De Saussure habla además de dos ejes desde los cuales se puede considerar la lengua:

-El eje de la SINCRONÍA, de las simultaneidades. Nos paramos en el eje de la sincronía cuando observamos un estado de la lengua en un momento dado. Así, la Lingüística sincrónica se ocupa de las relaciones entre términos coexistentes y que forman sistema, tal como aparecen en la conciencia colectiva en un momento dado.

-El eje de la DIACRONÍA, de las sucesiones. Si contemplamos la lengua parándonos en este eje, estamos observando una fase de su evolución. La Lingüística diacrónica estudia las relaciones que unen términos sucesivos no percibidos por una misma conciencia colectiva, y que se reemplazan unos a otros sin formar sistema.

Según De Saussure, la lingüística anterior a la que él funda, estuvo totalmente absorbida por la diacronía al considerar solo la evolución histórica de la lengua. Él, en cambio, propone un estudio sincrónico: cómo es el sistema de la lengua en un momento dado. Y en ese sistema, observa que cada signo es la contraparte de los demás signos. En el sistema de la lengua, todos los signos son solidarios: el valor de uno de ellos deriva de la presencia simultánea de los otros. Dicho de otra manera, el valor de cada signo está dado por las diferencias conceptuales y fónicas que presenta en relación con los otros signos del sistema. Es decir, que podríamos definir “valor” como la relación de oposición de un elemento de la lengua con los otros que lo rodean, de modo que ese elemento es lo que los otros no son.

Demos algunos ejemplos, para comprender este concepto:

-El signo de plural en español tendría el significante _s y el significado: “más de uno”, porque se opone al singular “uno”. Sin embargo, en idiomas donde también existe el número dual (como el griego, por ejemplo), el signo de plural tendrá como significado “más de dos”, porque se opone al singular y al dual en el sistema. Pasa lo mismo con la oposición en el sistema de los pronombres demostrativos este-ese-aquel; en inglés that tiene un valor diferente del ese español, porque that solo se opone a this, mientras que ese se opone a este y a aquel.

-Todas las palabras que expresan ideas vecinas se limitan recíprocamente en el sistema; por ejemplo: feo – horrible. Si tuviéramos que decir cuál es el significado de horrible, podría ser “muy feo”. Es decir, ambos signos se oponen en su aspecto conceptual por el grado de fealdad. Pero supongamos que una de esas palabras, horrible, no existiera o desapareciera. Entonces, su significado iría a su vecina feo, que entonces significaría “feo” y “muy feo”.

Por último, De Saussure se refiere a las relaciones que se establecen entre los signos. Distingue dos tipos de relaciones:

1.Relaciones sintagmáticas: en el discurso, los signos se encadenan, se relacionan según su carácter lineal, ordenándose unos después de otros. Se llaman “sintagmáticas” porque se refieren a la relación de los signos dentro del sintagma, que es un encadenamiento de dos o más unidades consecutivas. Por ejemplo, releer es un sintagma que surge al encadenarse el signo re- y el signo leer (un prefijo y una palabra); falta poco es otro sintagma en el que se encadenan dos signos (en este caso, dos palabras). Cuando hacemos análisis sintáctico, estamos analizando qué función tiene cada palabra dentro del sintagma que es la oración.

2.Relaciones paradigmáticas o asociativas: fuera del discurso, los signos que presentan algo en común se asocian en la memoria, estableciéndose listas de signos muy diversas. Por ejemplo: la palaba enseñanza se asocia en nuestra mente con otras palabras:

Por campo léxico
Por familia de palabras
Por semejanza en su imagen acústica o significante (por ejemplo, palabras que riman)
Por analogía de significado
-enseñanza
-escuela
-alumnos
-maestros
-enseñanza
-enseñar
-enseñante
-enseñanza
-añoranza
-esperanza

-enseñanza
-educación
-instrucción



La sede de estas relaciones está en el cerebro; forman parte de la lengua en cada individuo. En las series o listas de signos que tenemos en nuestra mente, los elementos no se presentan  ni en un número definido (salvo los paradigmas verbales, o los pronombres personales, por ejemplo) ni en un orden determinado.

Les dejo como única tarea para la clase próxima un ejercicio de comprensión lectora y reformulación: consulten el texto de De Saussure y averigüen a qué se refiere cuando habla de la inmutabilidad y la mutabilidad del signo, contenido que hallarán en la Primera parte, cap.II, pp.97-104. ¿Cómo me lo podrían explicar?  Lo veremos juntos/as en nuestro encuentro Zoom. 
Aquí tienen el enlace y los datos bibliográficos:

De Saussure, F. (1945). Curso de lingüística General, Buenos Aires: Losada.
Recuperado de:

                                                          

Síntesis de la clase 4 en Zoom

 En nuestra reunión Zoom analizamos el siguiente texto, para terminar de comprender los procedimientos que nos ayudan a dar cohesión:

   Una mujer visita a una vieja hechicera para que la ayude a vengarse de su marido. La bruja le advierte que, para que el hechizo surta efecto, se debe completar un muñeco de cera con una prenda o una parte del hombreLa mujer se va de la casa de la anciana preguntándose qué será mejor conseguir para realizar el ritualFinalmente, vuelve allí y le entrega a la hechicera un mechón de cabellos que encontró enredados en el peine de su esposoLa bruja es cara; la mujer, pobre. Como no puede pagar mucho, no pretende entregar a su pareja a la impotencia o a la muerte, pero el dinero le alcanza para dejarlo calvo.

Resaltado en amarillo: conectores
Rojo: referencias anafóricas
Lila: referencias catafóricas
Verde: repeticiones de palabras o construcciones, o de palabras de igual base.
Azul: sustituciones.
Resaltado en verde: determinación de sintagma indeterminado.

Iremos ahora oración por oración, para que puedan apreciar entre qué elementos se establecen las relaciones cohesivas.

Oración 1:
Una mujer visita a una vieja hechicera para que la ayude a vengarse de su marido.

Aquí vemos un conector de finalidad “para que”, y dos referencias endofóricas anafóricas: “la” y “su”, que se vinculan con “mujer”.

Oración 2
La bruja le advierte que, para que el hechizo surta efecto, se debe completar un muñeco de cera con una prenda o una parte del hombre.

Al continuar leyendo, vemos que aparece la expresión “la bruja”, que determina esa primera aparición indeterminada “una vieja hechicera”. Es decir, es una determinación de sintagma indeterminado, porque ya es la segunda vez que se nombra a ese personaje.
Además, hay sustitución de “hechicera” por “bruja”, es decir, por un sinónimo.
El “le” es una referencia anafórica a la “mujer” que se mencionó en la oración anterior.
Vuelve a utilizarse el conector “para que”.
“Hechizo” es repetición de la misma base de la palabra “hechicera”.
“O” es un conector disyuntivo.
El “hombre” es una sustitución de “marido”, por relación hiperónimo/hipónimo.

Oración 3
La mujer se va de la casa de la anciana preguntándose qué será mejor conseguir para realizar el ritual.

“La mujer” es determinación del sintagma indeterminado “una mujer”, mencionado al principio del texto. Además, es repetición de la palabra “mujer”.
“Anciana” se vincula por sustitución con “vieja”; son sinónimos.
“Ritual” aparece sustituyendo a “hechizo”, en una relación hiperónimo/hipónimo.

Oración 4
Finalmente, vuelve allí y le entrega a la hechicera un mechón de cabellos que encontró enredados en el peine de su esposo.

“Finalmente” es, en este caso, un conector temporal.
“Allí” es una referencia anafórica a “la casa de la anciana”.
Encontramos luego el conector aditivo “y”.
“Le” es una referencia catafórica a “la hechicera”, expresión que aparece después en la misma oración.
“Hechicera” es repetición de palabra.
“Que” es una referencia anafórica a “cabellos”; se tratad de un pronombre relativo, que se vincula con el sustantivo que lo antecede.
“Su” es una referencia anafórica a “mujer” (es decir: “su esposo” significa “el esposo de la mujer”).
“Esposo” es una sustitución por sinonimia de “marido”. También podríamos verlo como un hipónimo de “hombre”, que sería su hiperónimo.

Oración 5
La bruja es cara; la mujer, pobre.

“La bruja” y “la mujer” son dos repeticiones de construcciones ya mencionadas en el texto.
Aquí, además, hay una elipsis. La coma marca la elipsis verbal: “la mujer, pobre” (falta el verbo “es”).

Oración 6
Como no puede pagar mucho, no pretende entregar a su pareja a la impotencia o a la muerte, pero el dinero le alcanza para dejarlo calvo.

Aparece al principio de la oración el conector causal “como”.
“Su” es referencia anafórica a “la mujer”.
“Pareja” es hiperónimo de “esposo” y de “marido”.
“O”, nuevamente, es un conector disyuntivo.
“Le” es referencia anafórica a “la mujer”.
El pronombre “lo”, que aparece adherido al verbo en “dejarlo”, es una referencia anafórica a “esposo” y “marido”. Si hiciera referencia a “pareja”, debería aparecer en femenino, “dejarla”. Así que, si la intención del texto fue establecer la vinculación entre ese pronombre “lo” y “pareja”, hay un error gramatical en su planteo, pues “pareja” sigue la regla de los sustantivos epicenos.

Si consideramos el texto en general, podemos decir que hay ciertas expresiones que forman parte del mismo campo semántico, el de la brujería: hechicera, hechizo, ritual, bruja, muñeco de cera.

lunes, 12 de abril de 2021

Clase 3: la cohesión y sus recursos

 La coherencia local o cohesión consiste en las relaciones semánticas o de significado entre los elementos de un texto. Estas relaciones se expresan mediante recursos gramaticales y léxicos que establecen vínculos entre las cláusulas que forman el texto.


RECURSOS GRAMATICALES DE COHESIÓN

-Referencia : son siempre pronombres personales, ya sea que funcionen como sujeto (yo, tú, él, etc.), como objeto (me, te, lo, le, nos, etc.) o como término de una preposición (mí, ti, etc.); demostrativos (este, ese, aquel, etc.); posesivos (mi, tu, su, nuestro, etc.); relativos (que, quien, cuyo, el cual, donde, etc.); y algunos adverbios de lugar y de tiempo (allí, ahí, entonces).

Referencias exofóricas:   Te espero mañana acá.   
Son referencias que no participan de relaciones cohesivas, porque para interpretarlas debo conocer la situación de comunicación en la que se dio el mensaje; no se explican en el texto. Es decir que, aunque son referencias, no son procedimientos de cohesión.

En cambio, existen referencias que ayudan a la cohesión, ya que se relacionan con alguna palabra o frase del texto. Son las referencias endofóricas o correferencias.

Veamos el siguiente texto:
Juan le dijo a su hermana que la esperaría frente a la puerta del cine Arteplex. Allí irían a ver una película de cuyo género ella era fanática; él, no. No obstante, tenía ganas de acompañarla. Además, la película había sido tan premiada que casi era una obligación verla. Se trataba de un documental sobre la historia argentina.


Analicemos algunos ejemplos de referencias:

Juan le dijo a su hermana que la esperaría frente a la puerta del cine Arteplex. Allí irían a ver una película de cuyo género ella era fanática; él, no.               

Lereferencia endofórica catafórica   (se refiere a “hermana”, es decir, a una palabra que se menciona después).

Sureferencia endofórica anafórica (se refiere a “Juan”, es decir, a una palabra que ya fue mencionada con anterioridad). Todas las palabras destacadas con rojo son referencias endofóricas anafóricas.

-Elipsis u omisión de palabra o frase

En el texto anterior: “élno” significa “él no era fanático”.  Es decir, estamos omitiendo palabras porque el lector del texto puede reponerlas, pues ya fueron mencionadas.

-Conexión (uso de conectores y de marcadores textuales)
Los  conectores son palabras que vinculan partes del texto con algún matiz de sentido: “y”, adición; “pero”, oposición; etc. Los marcadores suelen utilizarse como organizadores del discurso (“en primer lugar”, “para terminar”, etc.) o para explicitar una operación discursiva (“por ejemplo” explicita la operación de ejemplificar; “es decir”, la operación de reformular; etc.).

Continuemos leyendo el texto:

No obstante, tenía ganas de acompañarla. Además la película había sido tan premiada que casi era una obligación verla. Se trataba de un documental sobre la historia argentina.

Encontramos aquí dos conectores: “no obstante” y “además”.

-En el ejemplo que sigue, podemos ver que la primera vez que se nombra algo en un texto, aparece acompañado de un adjetivo indeterminado o indefinido “un/una/s”. En cambio, cuando vuelve a mencionarse, aparece antecedido por el artículo determinado “el/la/los/las”. Algunos autores denominan este recurso determinación de sintagma indeterminado.

Allí irían a ver una película (…) Además la película había sido (…)


RECURSOS LÉXICOS DE COHESIÓN

-Repetición de palabras o de palabras derivadas, o de construcciones.

En el ejemplo anterior tomado del texto, se repite la palabra “película”. A veces es necesario en un escrito repetir las mismas palabras (para enfatizar un concepto, para no oscurecer el texto, porque se trata de un vocablo técnico que es difícil de sustituir).

-Sustitución:
 En el final del texto, se menciona nuevamente la película, pero para no repetir el término se lo sustituye por “documental”, que es un tipo de película, es decir, un hipónimo.
Para sustituir palabras en un texto y así evitar su repetición pueden usarse:

-sinónimos o palabras de significado equivalente (lindo-bello)
-antónimos (rico-pobre)
-hipónimos/ hiperónimos (clavel/ flor)
-metáforas (“vi piedra en su mirada” en lugar de “noté que me miraba con una actitud distante”)
-metonimias (relación causa/efecto; continente/contenido) y sinécdoques (relación parte/todo; material/objeto): “tengo un Dalí” (por un cuadro de Dalí), “cien guardapolvos blancos entran en la escuela” (por cien alumnos).
-perífrasis o circunloquio (rey de la selva por león)
-palabras generales o sustantivos genéricos o proformas léxicas (evento, cosa, hecho, asunto, etc.)

-Campo semántico o colocación: este recurso actúa por contigüidad. En todo texto existe una red de expresiones relacionadas con el mismo campo semántico, que ayudan a darle unidad. En este caso, aparecen palabras vinculadas con el universo del cine: cine, Arteplex, película, género, documental.

Les propongo que busquen en el siguiente texto ejemplos de los procedimientos cohesivos vistos:

   Una mujer visita a una vieja hechicera para que la ayude a vengarse de su marido. La bruja le advierte que, para que el hechizo surta efecto, se debe completar un muñeco de cera con una prenda o una parte del hombre. La mujer se va de la casa de la anciana preguntándose qué será mejor conseguir para realizar el ritual. Finalmente, vuelve allí y le entrega a la hechicera un mechón de cabellos que encontró enredados en el peine de su esposo. La bruja es cara; la mujer, pobre. Como no puede pagar mucho, no pretende entregar a su pareja a la impotencia o a la muerte, pero el dinero le alcanza para dejarlo calvo. 

Volveremos sobre este texto para analizarlo entre todos y todas en nuestra próxima reunión Zoom, el jueves 15/04.

Lean el texto de Claudia Toledo para profundizar en este tema. Lo encontrarán en:

Toledo, Claudia (2004). El escritor atiende a la cohesión. En: I.Klein (coord..). El taller del escritor universitario (pp.42 a 50). Buenos Aires: Oficina de Publicaciones del Ciclo básico común, UBA. Recuperado de:
https://fido.palermo.edu/servicios_dyc/blog/docentes/trabajos/36799_137352.pdf


viernes, 9 de abril de 2021

Síntesis de la clase 2 en Zoom

 En nuestra última clase, tuvimos un encuentro en Zoom y reflexionamos sobre los cuatro breves textos propuestos en la clase 1. Sintéticamente, esto fue lo que conversamos sobre cada uno de esos textos:


1-Hoy hacía tanto calor que tuve que encender el ventilador. No obstante, los medicamentos a veces producen enfermedades en lugar de curarlas. Por estos motivos Juan decidió que este año no irá de vacaciones a Brasil.

El texto 1 no parece ser muy coherente. ¿Cuál es su tema? No podemos definirlo; habla de tres cosas diferentes, aparentemente sin ninguna conexión: del clima, de las medicinas y del viaje a Brasil de Juan. Este texto, entonces, carece de coherencia temática, porque no tiene unidad de tema ni una progresión de la información sobre ese tema.

2-Para hacer la torta de galletitas, primero tome avena y únala con chocolate caliente; agregue arsénico. Luego abra los paquetes de galletitas y unte estas con la pasta. Por último, haga torres con las galletitas y colóquelas en una fuente chata, dando al conjunto  forma de torta. Disfrute con sus amigos de esta rica torta acompañándola con exquisito té.

El texto 2, en cambio, sí tiene coherencia temática; al leerlo sabemos que su tema es la preparación de una torta. Sin embargo, hay un par de aspectos de este texto que hacen que su grado de coherencia disminuya:
-En primer lugar, aparece el “arsénico”, que es un veneno. ¿Es lógico que este elemento se incluya en una receta de cocina? No, salvo que se tratara de un texto humorístico, por ejemplo. Es decir, en este texto hay un elemento que no guarda una relación lógica con el referente, es decir, con aquello a lo que el texto se refiere.
-En segundo lugar, esta receta no responde exactamente al formato global o superestructura del género receta. Las recetas siempre se presentan organizadas en partes bien diferenciadas: ingredientes con sus cantidades, pasos para la preparación, cocción. En este caso, vemos que los ingredientes no se enumeran al principio, y tampoco se determina la cantidad necesaria de cada uno de ellos. Podemos decir entonces que esta receta carece de coherencia sociocultural o consistencia en género.

3-Muerte de un viajante de Arthur Miller es una de esas obras que rápidamente ganó la adhesión de todos los públicos en infinidad de países. Son raros los espectadores de teatro que no la conozcan. Efectivamente, la obra de Miller se ha transformado en un clásico del siglo XX; Willy Loman, su protagonista, es uno de los antihéroes más conocidos del teatro. ¿Y en qué radica su vigencia? En la enorme vitalidad de un texto que, aunque estrenado a finales de los años ’40, posee una teatralidad poderosa. Se trata de la historia de un tipo que aspira a una vida mejor, pero que sueña con un mundo que ya fue; que espera que su hijo sea un triunfador, pero que fracasa inexorablemente, producto de su propia ilusión. Muerte de un viajante es la narración del fracaso de las ilusiones, de todos esos castillos de aire que, confrontados con la realidad, se desvanecen.

El texto 3 nos parece, apenas lo leemos, mucho más coherente que los anteriores: tiene coherencia temática, no hay elementos ilógicos, se trata de una reseña y cumple con los rasgos de este género. Sin embargo, vemos que aparecen un par de expresiones que no nos suenan bien: en un texto que utiliza un registro formal, desentona la palabra “tipo”, como así también la frase “ya fue”, que son bastante informales; algunos opinaron también que en lugar de "ganó la adhesión" sería más adecuada y formal la expresión "logró la adhesión". Es decir, este texto tiene un problema con su coherencia situacional o consistencia en registro.

4- Es necesario reconocer que cuando el tango comenzó a decaer, en la década del 60, quienes continuaron con el tango fueron los bailarines profesionales. Los bailarines profesionales tuvieron la virtud de enseñar el tango a los pocos que todavía querían asomarse al misterioso mundo de la intimidad del tango. Los bailarines profesionales no pudieron transmitir el sentimiento que se baila, el sentimiento que bailaron nuestros padres y abuelos. Nuestros padres y abuelos sabían que en el tango, como en el amor, no hay dos cuerpos, ni hay un cuerpo que mande, sino que el dos se disuelve en una unidad rítmica y sensible. Hoy, y ya desde hace unos años, parece que el tango está en pleno proceso de recuperación.

Por último, en el texto 4 se repiten mucho las mismas expresiones: “tango”, “bailarines profesionales”, entre otras. ¿Podríamos reemplazarlas en alguna de sus apariciones? Sí, claro, y lograríamos hacer más legible este texto; por ejemplo, al tango podríamos llamarlo “danza”. Tampoco hay mucha conexión entre las distintas oraciones. En fin, este texto no está bien entramado, se torna repetitivo y molesto para su lectura. Le falta coherencia local o cohesión.

En nuestra clase próxima, volveremos sobre el tema de la cohesión para estudiar sus recursos.

En cuanto a la tarea de esta clase, búsquenla en la etiqueta “Tareas”, que los llevará hasta la entrada “Ejercicio de coherencia”; allí encontrarán la consigna. Fecha de entrega: jueves 15/04.

martes, 23 de marzo de 2021

Clase 1. El texto y su propiedad fundamental

 Esta clase tiene como primer objetivo que se acerquen a los contenidos de la materia, que puedan hacerse una idea del recorrido que nos espera este año de cursada. Pronto subiré al blog el programa completo; mientras tanto, los/las invito a leer el siguiente esquema, en el cual hallarán sintetizados los temas que iremos viendo, organizados en cinco unidades:



U1: La lengua y la comunicación
U2: El texto: sus dimensiones notacional y sintáctica
U3:
Las propiedades del texto y los tipos textuales.
U4: Los procesos de lectura y escritura.U5: Los textos narrativos y descriptivos.


Recorremos la unidad 1
Recorremos la unidad 2

Recorremos la unidad 3
-Tomamos conciencia de que las palabras son signos y en la lengua forman un sistema.
-Recordamos normas de  acentuación y puntuación.

Reconocemos los diferentes aspectos que aportan coherencia a un texto.
-Analizamos qué funciones puede tener el lenguaje en distintas situaciones comunicativas.
-Redactamos textos que respondan a distintas funciones.
-Analizamos oraciones sintácticamente.
-Analizamos recursos cohesivos en textos dados.
-Tomamos conciencia de qué competencias intervienen en la recepción y la producción de mensajes.
-Identificamos errores morfosintácticos frecuentes.
-Redactamos y reformulamos textos aplicando los recursos de cohesión.

-Consideramos diferentes variedades del lenguaje según el hablante y la situación.

- Reconocemos distintas clases de palabras.
- En nuestras lecturas y escrituras, diferenciamos   géneros discursivos,    secuencias y tipos textuales.


Recorremos la unidad 4
Recorremos la unidad 5
-Leemos a conciencia, observando el paratexto, arriesgando hipótesis, jerarquizando ideas.

-Leemos cuentos, crónicas.
-Analizamos los elementos del relato.

- En nuestras lecturas, descubrimos relaciones con otros textos.
-Nos concentramos en la secuencia narrativa y en el uso de los tiempos verbales en la narración.

- Escribimos a conciencia, deteniéndonos
en los distintos momentos del proceso, desde su planificación.


-Planificamos  y escribimos textos narrativos de diferentes géneros: cuentos,  crónicas, biografías.

-Planificamos y escribimos descripciones.




Como en el uso de la lengua se entremezclan y combinan diferentes niveles y dimensiones, lo mismo nos pasará al estudiarla. La división del programa en unidades tiene simplemente un fin organizativo. Todo el tiempo iremos atravesando temas que corresponden a distintas unidades.

Un segundo objetivo de esta primera clase es comenzar a pensar en el concepto de texto y en su propiedad fundamental, la coherencia. Un texto no es simplemente una secuencia de oraciones bien construidas, gramaticalmente correctas y relacionadas entre sí. Esa unidad gramatical es una unidad de lenguaje en uso, es decir, usamos el texto para comunicar en una situación determinada; su función es comunicativa y social. Por último, diremos que el texto tiene una propiedad fundamental: la coherencia, que permite que sea comprendido e interpretado.

No podemos hablar de textos absolutamente coherentes o incoherentes, sino de grados de coherencia. Esta propiedad es un fenómeno complejo, que abarca una serie de relaciones gramaticales y contextuales que hacen posible la comprensión del texto. Estos diferentes aspectos de la coherencia son los siguientes:

  • Coherencia temática: se refiere a la unidad de tema que debe tener el texto. Cuando leemos, debemos poder descubrir de qué habla el texto, cuál es su macroestructura o significado global, su tema. Además, en el texto ese tema debe ir progresando.

  • Relación lógica de todo elemento del texto con su referente: todo texto se refiere a una materia o porción de la realidad, y todos sus elementos deben estar lógicamente conectados con esa materia de la que el texto habla.

  • Coherencia sociocultural o consistencia en género: todo texto debe respetar  el formato global o superestructura del género discursivo al que pertenece.

  • Coherencia situacional o consistencia en registro: el texto debe adecuar su estilo y elecciones lingüísticas a la situación de comunicación en la que se encuadra.

  • Coherencia local o cohesión: en todo texto deben establecerse relaciones semánticas o de significado entre los elementos que lo forman. Estas relaciones se expresan mediante recursos léxicos y gramaticales que conectan esos elementos. La cohesión actúa en un nivel microestructural, es decir, materializa los vínculos entre las pequeñas partes que forman el texto y que lo van tejiendo.

Aunque algunos autores presentan la coherencia y la cohesión como dos propiedades diferentes, una que actúa en un nivel más profundo y otra en un nivel más superficial, aquí preferimos considerar la coherencia como una noción amplia, que incluye las relaciones de cohesión, además de otros aspectos. Así lo consideran autores como Roselló Verdeguer, Salvio Menéndez, Calsamiglia Blancafort y Tusón Vals, Marro y Dellamea.

Fíjense en los siguientes textos. ¿Cumplen con todos los aspectos que abarca la coherencia textual? ¿En qué aspecto o aspectos falla cada párrafo?

1-Hoy hacía tanto calor que tuve que encender el ventilador. No obstante, los medicamentos a veces producen enfermedades en lugar de curarlas. Por estos motivos Juan decidió que este año no irá de vacaciones a Brasil.[1]

2-Para hacer la torta de galletitas, primero tome avena y únala con chocolate caliente; agregue arsénico. Luego abra los paquetes de galletitas y unte estas con la pasta. Por último, haga torres con las galletitas y colóquelas en una fuente chata, dando al conjunto  forma de torta. Disfrute con sus amigos de esta rica torta acompañándola con exquisito té.[2]

3-Muerte de un viajante de Arthur Miller es una de esas obras que rápidamente ganó la adhesión de todos los públicos en infinidad de países. Son raros los espectadores de teatro que no la conozcan. Efectivamente, la obra de Miller se ha transformado en un clásico del siglo XX; Willy Loman, su protagonista, es uno de los antihéroes más conocidos del teatro. ¿Y en qué radica su vigencia? En la enorme vitalidad de un texto que, aunque estrenado a finales de los años ’40, posee una teatralidad poderosa. Se trata de la historia de un tipo que aspira a una vida mejor, pero que sueña con un mundo que ya fue; que espera que su hijo sea un triunfador, pero que fracasa inexorablemente, producto de su propia ilusión. Muerte de un viajante es la narración del fracaso de las ilusiones, de todos esos castillos de aire que, confrontados con la realidad, se desvanecen.

4- Es necesario reconocer que cuando el tango comenzó a decaer, en la década del 60, quienes continuaron con el tango fueron los bailarines profesionales. Los bailarines profesionales tuvieron la virtud de enseñar el tango a los pocos que todavía querían asomarse al misterioso mundo de la intimidad del tango. Los bailarines profesionales no pudieron transmitir el sentimiento que se baila, el sentimiento que bailaron nuestros padres y abuelos. Nuestros padres y abuelos sabían que en el tango, como en el amor, no hay dos cuerpos, ni hay un cuerpo que mande, sino que el dos se disuelve en una unidad rítmica y sensible. Hoy, y ya desde hace unos años, parece que el tango está en pleno proceso de recuperación.


[1] Ejemplo extraído de Marro y Dellamea (1993). “El texto como unidad superior”. En Producción de textos (pp. 322-337). Buenos Aires: Fundación Hernandarias.

[2] Ejemplo adaptado de Marro y Dellamea, op.cit.

Les dejo como tarea que reflexionen sobre cada uno de estos textos y su grado de coherencia. En nuestra próxima clase los analizaremos para definir si cumplen o no con todos los aspectos que abarca la propiedad de coherencia textual.